Significa que este pueblo que nacía en 1889 como parte integrante del partido de Lomas de Zamora, tuvo desde entonces mayores pretensiones. Ya en 1896 se conformó la primera sociedad de fomento que perseguiría entre otros fines, la autonomía municipal. Esta agrupación y las que le sucedieron debieron esperar hasta 1911 para que Eduardo Arana (senador provincial) presentara el proyecto de ley para la fundación de nuevo partido, al que llamarían Esteban Echeverría. La ley de Creación N° 3467 se promulgó el 9 de abril de 1913. A partir de entonces, estaba todo por hacerse.
La primera casa municipal
La misma ley que creó el partido establecía que: "... el Poder Ejecutivo recabará de los vecinos de Monte Grande, los terrenos necesarios para los edificios públicos. Mientras que la cesión no se produzca, el Poder Ejecutivo no dará cumplimiento a la presente ley". Por suscripción popular se recaudó, entonces una cifra en pesos moneda nacional que permitía adquirir esos terrenos para la edificación de los edificios públicos que la comuna necesitaba: la municipalidad, el juzgado de paz y policía, las escuelas, el cementerio, el registro civil, la oficina del telégrafo, el matadero municipal, etc.... Mientras tanto, la municipalidad debía funcionar en algún lado. Fue así como Enrique Santamarina, primer comisionado y Herminio Constanzó, segundo comisionado (que más tarde sería intendente) cumplieron sus funciones en una casa alquilada. La primera municipalidad de Esteban Echeverría funcionó en el edificio, que aún existe, ubicada en la esquina del Boulevard La Plata (hoy Avda. Nuestras Malvinas) y Boulevard Máximo Paz (hoy Dolores R. de González Ocantos). Esta propiedad es una de las más antiguas de la zona que todavía está en pie, construida en 1908. Perteneció a don Luis Guillón, precursor y confundador del municipio. El edificio no está declarado de interés patrimonial municipal. Sólo es patrimonio histórico la puerta de madera tallada que se encuentra sobre la Avda. N. Municipal, y que nada tiene que ver con el tiempo en que funcionó allí la municipalidad. Cuando se colocó la placa se realizó como un homenaje a Juan M. de Rosas. La conocida puerta histórica es el único elemento del partido que tiene un decreto de patrimonio histórico. Nunca se pudo lograr que otro edificio lo fuera, incluso fracasaron todas las gestiones que se realizaron a favor de la Casa de Primeros Auxilios San José, entre otras.La segunda casa municipal
Al comenzar la década del ´20, el propietario de la casa pidió un aumento en el alquiler, considerado muy elevado para el municipio. Fue entonces cuando la municipalidad se mudó a una casa comercial emplazada en la esquina de Vicente López y Emilio Castro (hoy Angel C. Rotta). En este local, donde actualmente se encuentra la tradicional Casa para el Pintor, funcionó la municipalidad desde 1921 hasta 1929.
La tercera casa municipal
Durante la intendencia de Juan Pablo Italiani, la municipalidad volvió a mudarse, esta vez al edificio que estaba destinado a juzgado de paz y comisaría. Se encuentra ubicado frente a la plaza Bartolomé Mitre, sobre la calle S. T. de Santamarina 464. Esta fue la única construcción que se terminó de acuerdo con el plan original de Monte Grande, y curiosamente se utilizó relativamente para el fin que correspondía. Este edificio sumamente pequeño e incómodo para una comuna que creció rápidamente, sirvió de casa municipal durante seis décadas.
La cuarta casa municipal
A fines de los años ´70 durante el mandato del comisionado militar Carlos Alesina, se comenzó a construir lo que es hasta el momento la sede definitiva de la Municipalidad de Esteban Echeverría. Razones económicas hicieron que recién a fines de la década del ´80 pudieran trasladarse al nuevo edificio algunas dependencias municipales, mientras que en el antiguo edificio quedaban las oficinas del intendente, los secretarios y funcionarios de mayor rango. Para la finalización de las obras habría que esperar casi otra década. Finalmente, en 1998 quedó inaugurado el nuevo edificio.
Características del nuevo edificio municipal
Se accede al edificio a través de una escalinata que indica claramente el estilo arquitectónico adoptado: un sistema de medios niveles hilvanados por el núcleo circulatorio vertical conformado por la caja de escaleras y ascensores, todo rematado por una cubierta transparente que provee iluminación natural al interior. Las plantas, así dispuestas se organizan sobre el frente y el contrafrente albergando las distintas áreas de atención publica, oficinas y despachos privados. Esta disposición permite obtener iluminación y ventilación natural en todos los ambientes de trabajo, además de favorecer amplias visuales al exterior. El esquema circulatorio permite un fluido movimiento por el interior del edificio, y a pesar de que los ascensores son de tamaño muy reducido, la disposición adoptada logra que el grueso de la gente se desplaze por las escaleras evitando, por el momento, las aglomeraciones. El tratamiento de los espacios interiores apela a materiales de bajo mantenimiento y equipamiento de líneas simples, conformando una correcta imagen estética. El exterior del edificio si bien recurre a la resolución de las fachadas con el sistema courtain wall posee un tratamiento interesante de planos entrantes y columnas expuestas que le confiere movimiento y carácter a la expresión final del conjunto. ©




